Acogida
Hazte Casa de Acogida
Un hogar temporal es lo que separa a un gato de la calle de una familia para siempre
Sin acogidas, no hay rescates
Acoger es el gesto que lo cambia todo
No somos una protectora y no tenemos refugio: cada gato que rescatamos duerme esa noche en casa de una voluntaria o de una familia de acogida. Cuando alguien nos abre una habitación, nosotras podemos decir que sí al siguiente gato. Así de directo es: tu sofá es nuestra capacidad de rescate.
Cada acogida libera una plaza para el próximo gato que nos necesita.
Con un rincón tranquilo basta
No hace falta una casa grande ni experiencia previa. Una habitación tranquila, ventanas protegidas y ganas de acompañarle es todo lo que pedimos.
Tú pones la compañía
Comida, juego, una mano que le acaricie y un sitio caliente donde dormir. Para un gato que venía de la calle, eso ya es un mundo entero.
El veterinario corre de nuestra cuenta
Todos los gastos veterinarios del gato que acoges los cubrimos nosotras: revisiones, vacunas, esterilización y cualquier tratamiento que necesite.
Tú decides cuánto tiempo
Unos días, unas semanas o hasta que encuentre familia. Nos adaptamos a lo que puedas ofrecer, y nunca te dejamos sola con una situación que no esperabas.
Cómo funciona, paso a paso
No hay papeleo interminable ni pruebas. Es una conversación, una preparación sencilla y un gato en tu casa.
- 1
Nos escribes
Un mensaje por WhatsApp y te contamos cómo va. Sin compromiso: mucha gente escribe solo para preguntar.
- 2
Buscamos el gato adecuado
Un cachorro, un gato tranquilo, uno que necesita medicación… Te proponemos el que encaje con tu casa y tu ritmo, no al revés.
- 3
Preparas el rincón
Una habitación con la ventana protegida, arenero, comida y agua. Te decimos exactamente qué hace falta y te acompañamos en la llegada.
- 4
Le cuidas mientras espera
Nosotras seguimos buscándole familia, publicamos sus fotos y gestionamos las visitas. Tú solo tienes que estar ahí.
- 5
Le despides en su casa definitiva
Duele un poco, no te lo vamos a negar. Pero fuiste tú quien hizo posible ese final, y al día siguiente hay otro gato esperando esa misma oportunidad.
Lo que NO tienes que hacer
Las dudas más habituales de quien nunca ha acogido. La respuesta casi siempre es «no te preocupes por eso».
No pagas las facturas del veterinario
Revisiones, vacunas, pruebas y tratamientos los asumimos nosotras. Lo hablamos todo contigo antes de que llegue el gato, para que no haya sorpresas.
No es para siempre
Es un hogar temporal. Tú marcas hasta cuándo puedes y lo respetamos.
No necesitas experiencia
Te explicamos todo y estamos a un mensaje de distancia, cualquier día y a cualquier hora.
No estás sola en esto
Detrás de cada acogida hay un grupo de voluntarias resolviendo dudas y urgencias.
¿Abrimos una habitación más?
Escríbenos por WhatsApp y te contamos cómo funciona. Sin compromiso, sin prisa, y con todas las preguntas que quieras hacer.


















