
Carolina
Mi Historia
El caso de Carolina es de esos que nunca nos cansaremos de contar. La rescatamos el 29/08/2025. Estaba muy, muy delgada y no tenía movilidad en las patas traseras. Todo apuntaba a que había sufrido un atropello. La llevamos directamente a una clínica veterinaria y allí nos dijeron que tenía la cadera rota desde hacía tiempo. La pauta era clara: inmovilización durante dos semanas y observar evolución. Carolina pasó más de una semana en jaula, pero no veíamos ninguna mejoría. Algo no cuadraba… así que la volvimos a llevar. En esa segunda revisión llegó el golpe más duro: además de la cadera, también tenía la columna vertebral rota. A partir de ahí empezó una etapa muy complicada. Le costaba comer pienso, no conseguíamos que engordara y, lo peor, no controlaba el pipí. Teníamos que ayudarla a vaciar la vejiga y llegó un punto en el que tuvimos que ponerle pañal. El pronóstico era muy malo y hubo un momento en que, pensando en la calidad de vida que le esperaba, llegamos a plantearnos lo más doloroso: dormirla... Pero antes, teníamos claro una cosa: agotaríamos todas las posibilidades. Y entonces apareció una pequeña luz. Por casualidad —o por destino— dimos con una chica que había vivido algo parecido con su gato y nos habló de la acupuntura. Y ahí empezó el verdadero viaje de Carolina Comenzamos a llevarla dos veces por semana a sesiones, y hacíamos ejercicios diarios. No solo tenía que “volver a andar”, también tenía que recuperar fuerza: había perdido toda la musculatura. Y lo increíble es que desde la primera sesión ya vimos señales de mejora. En apenas dos meses, Carolina pasó de no poder caminar… a moverse por sí misma. Volvió a usar el arenero, recuperó autonomía y pudimos quitarle el pañal. Un cambio que solo podemos describir como un milagro Carolina hoy es otra. Cada día saca más su carácter: te sigue a todas partes, le apasiona la comida, es buena y le encanta acurrucarse a tu lado… En su casa de acogida, además, han descubierto que Carolina es sorda. En pocos meses su historia ha dado un vuelco enorme… pero queremos el giro completo: una familia. Porque Carolina no solo sobrevivió. Carolina renació.
Estado de Salud
desparasitada, testada, castrada
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El caso de Carolina es de esos que nunca nos cansaremos de contar. La rescatamos el 29/08/2025. Estaba muy, muy delgada y no tenía movilidad en las patas traseras. Todo apuntaba a que había sufrido un atropello. La llevamos directamente a una clínica veterinaria y allí nos dijeron que tenía la cadera rota desde hacía tiempo. La pauta era clara: inmovilización durante dos semanas y observar evolución. Carolina pasó más de una semana en jaula, pero no veíamos ninguna mejoría. Algo no cuadraba… así que la volvimos a llevar. En esa segunda revisión llegó el golpe más duro: además de la cadera, también tenía la columna vertebral rota. A partir de ahí empezó una etapa muy complicada. Le costaba comer pienso, no conseguíamos que engordara y, lo peor, no controlaba el pipí. Teníamos que ayudarla a vaciar la vejiga y llegó un punto en el que tuvimos que ponerle pañal. El pronóstico era muy malo y hubo un momento en que, pensando en la calidad de vida que le esperaba, llegamos a plantearnos lo más doloroso: dormirla... Pero antes, teníamos claro una cosa: agotaríamos todas las posibilidades. Y entonces apareció una pequeña luz. Por casualidad —o por destino— dimos con una chica que había vivido algo parecido con su gato y nos habló de la acupuntura. Y ahí empezó el verdadero viaje de Carolina Comenzamos a llevarla dos veces por semana a sesiones, y hacíamos ejercicios diarios. No solo tenía que “volver a andar”, también tenía que recuperar fuerza: había perdido toda la musculatura. Y lo increíble es que desde la primera sesión ya vimos señales de mejora. En apenas dos meses, Carolina pasó de no poder caminar… a moverse por sí misma. Volvió a usar el arenero, recuperó autonomía y pudimos quitarle el pañal. Un cambio que solo podemos describir como un milagro Carolina hoy es otra. Cada día saca más su carácter: te sigue a todas partes, le apasiona la comida, es buena y le encanta acurrucarse a tu lado… En su casa de acogida, además, han descubierto que Carolina es sorda. En pocos meses su historia ha dado un vuelco enorme… pero queremos el giro completo: una familia. Porque Carolina no solo sobrevivió. Carolina renació.
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